¿De verdad funciona el After Sun?

En verano encontramos diferentes productos para el cuidado de la piel específicos para esta temporada: entre ellos están los fotoprotectores o filtros solares, los bronceadores, los autobronceadores, los antioxidantes orales y las cremas post-solares o afer-sun.

Los after sun son útiles para el cuidado de nuestra piel una vez que hemos tomado el sol, ya que están diseñadas para mejorar la piel dañada por los rayos UV, además de cuidar y prolongar el bronceado.

Basta una mínima exposición al sol sin crema solar para causar una quemadura en la piel. Aunque también es posible quemarnos con el sol por una incorrecta aplicación de la crema solar o por falta de re-aplicación.

 

¿Qué pasa cuando la piel se quema?

 

Una vez que la piel se encuentra expuesta al sol por más de 10-15 minutos, tiempo que puede variar dependiendo del tipo de piel que tengas (clara/morena/oscura), se desencadenan varios eventos en la superficie cutánea.

Las células más superficiales de la piel, llamadas queratinocitos, absorben la radiación ultravioleta emitida por el sol dañando su estructura interna o ADN, emitiendo señales de alarma al cuerpo. Los vasos sanguíneos más superficiales se dilatan y dejan escapar líquido en el espacio que hay entre célula y célula, lo cual produce la inflamación de la piel. Además llegan células de las defensas del cuerpo para intentar reparar o minimizar el daño detectando las células altamente afectadas para producir un proceso de “auto-destrucción”. Algunas de estas células que llegan a través de los vasos sanguíneos pueden producir algo de picor en la piel.

Dependiendo del tiempo que estemos expuestos al sol, las quemaduras pueden ser de más o menos gravedad: las quemaduras de primer grado se observan solo como un enrojecimiento de la piel, con síntomas como dolor, ardor y sensación de calor; mientras que las quemaduras de segundo grado además desprenden la totalidad de la piel y, al existir un exceso de líquido entre las células, se forman ampollas.

La piel tiene su propio mecanismo de protección contra los rayos UV: la formación de melanina, que es a su vez la responsable del tono bronceado, que nos protegerá en caso de una posterior exposición al sol. Además, las células muertas caerán produciendo descamación o la típica “piel pelada”.

 

Me he quemado, ¿ahora qué hago?

 

Una vez que la piel presenta todos estos síntomas es necesario cuidarla aportándole una correcta hidratación mediante cremas, así como la ingesta de abundantes líquidos para evitar o minimizar los daños. Una manera de hidratar la piel es mediante el uso de cremas hidratantes o after sun específicos para minimizar los síntomas de la piel quemada.

 

 

Crema hidratante o Afer Sun. ¿Existe alguna diferencia?

 

Las cremas hidratantes tienen la función de hidratar la piel, y pueden contener diferentes sustancias como ceramidas, aceites esenciales o vitaminas que ayudan a mantener la elasticidad, humedad y textura de la piel.

Los after sun, en cambio, son productos específicos para el cuidado de la piel cuando esta se encuentra agredida, ya que además de hidratar contienen sustancias calmantes y antiinflamatorias que ayudan a la piel a sentirse y verse mejor.

Los after sun suelen formularse con activos como menta, aloe vera, mentol, alcanfor o salvia, que producen esa sensación refrescante una vez que se aplican sobre la piel para calmar la sensación de ardor. Otros componentes como la alantoína, caléndula o alfa-bisabolol tienen propiedades calmantes en la piel y ayudan a regenerarla.

Dentro de los componentes hidratantes se pueden encontrar la manteca de karité o el aceite de argan. Un producto muy utilizado en estos productos es la enoxolona, un antiinflamatorio derivado del ácido glicirretínico que disminuye la sensación de calor y quemazón tras la exposición solar.

También, muchos de los after sun que podemos encontrar actualmente en el mercado contienen antioxidantes, para ayudar a reparar el daño celular producido por los rayos UV.

Podemos encontrar after sun en diferentes presentaciones: loción, emulsión, crema, espuma o spray. Ninguna de estas opciones es mejor que otra, simplemente son diferentes texturas para adaptarse a todo tipo de pieles.

 

¿Cómo y por cuánto tiempo tengo que utilizarlo?

 

Se aconseja aplicar el after sun inmediatamente después de haber lavado la piel y cuando aún se encuentre ligeramente humedecida, lo que favorece la absorción. Se puede utilizar en las siguientes 48 horas después de la exposición solar, cuando los síntomas son más intensos, y posteriormente continuar utilizando hidratantes fluidas para mejorar el tono y textura de la piel o, si lo prefieres, puedes continuar con el after sun durante todo el período estival.

 

Entonces, ¿es útil el after sun?

 

En definitiva sí, es útil, ya que posee activos especiales que una simple hidratante no contiene. Es conveniente señalar que el after sun es útil siempre y cuando las quemaduras sean superficiales, es decir, cuando hay enrojecimiento y ardor de la piel. En caso de que haya ampollas, será mejor consultar con tu médico o dermatólogo para el manejo de estas lesiones.

Es importante recordar que el daño producido por una quemadura es permanente: cada quemadura independiente aumenta de manera considerable el riesgo de padecer cáncer de piel y envejecimiento cutáneo. El after sun no reemplaza el uso del protector  solar, y como prevención, recomendamos utilizar a diario crema solar con un factor de protección solar SPF30 o SPF50+ según tu tipo de piel y la actividad que vayas a realizar,  con re-aplicación cada 2-4 horas en caso de exposición continua al sol.

 

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Dra. Fania Muñoz Garza
hola@skingdom.com

Dermatóloga Hospital de la Santa Creu i Sant Pau Barcelona

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